De cuando en vez…
De cuando en vez, recibo algún mail telegráfico de mi “alter ego” que llama a mi conciencia sobre las promesas incumplidas. No suele tener mucha verborrea, sino mas bien un par de palabras clave al estilo de : “mundo tech” ..” reflexiones”… que causan en mi una catarsis casera .
Por un par de segundos, me liberan de la realidad cotidiana y me transportan a ese nuevo escenario educativo. Allí estamos, como en un sueño, rodeados de toda la cacharrada tecnológica asociada a las TIC. Veo gente manejando algunos gagdets recién inventados que hacen las delicias de los alumnos: un encerado digital sensible al guiño de mis ojos, que pasa pantalla con el derecho y que ejecuta vídeo de repaso con el izquierdo.
Y divago sobre que será realidad y que ficción en años venideros. Porque ya lo dijo Arthur C. Clarke en su tercera ley: “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Y esto me lleva a preguntarme cual será nuestro papel como profesores en todo esto. Si vamos a poder disponer de una tecnología así para enseñar, tal vez tendremos que trabajar bajo las leyes del encanto. Ser hechizeros de las ciencias, las letras y las artes.
Y en este camino que nos queda por recorrer, también me pregunto si mi encerado digital tendrá IA, y mediante sensores de calor corporal, reconocerá mi estado de ánimo y se irá apagando paulatinamente en el transcursos de las últimas horas de la mañana. Lo dice la segunda ley “ La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible”. Todo esto y más, pertenece a un ensayo y a una posterior revisión de un libro de este autor, que lleva un título tan sugerente como “Peligros de la profecía: la falta de imaginación”.
Mirando hacia un futuro educativo muy próximo, creo que la Tecnología Imaginativa está llamando a nuestras escuelas sin cesar. Tock, tock ¿estais ahí?